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TESTIGO Diagnóstico y expediente de daños en vivienda
Guía 04 · Seguros

La cronología de un siniestro: avisos, comunicaciones y actuaciones

En un siniestro corren varios relojes a la vez y empiezan en momentos distintos: siete días para comunicar, cinco para la relación de daños, cuarenta para el pago mínimo, tres meses para la mora. Todos se cuentan desde una fecha, y las fechas hay que poder demostrarlas. Esta guía explica qué anotar, cómo dejar rastro y en qué orden se reclama.

Redacción documental de TESTIGO Publicado 06/09/2026 Actualizado 07/09/2026 Rev. 03

Lamas de parquet levantadas junto a equipos de deshumidificación y secado conectados en la sala
Fotografía de archivo Equipos de secado trabajando sobre el suelo dañado. Las actuaciones también se fotografían y se fechan: forman parte de la cronología del expediente y explican por qué el estado de hoy ya no es el del primer día. Raimond Spekking · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO
Por qué una cronología decide cosas
  1. Los plazos legales se cuentan desde fechas concretas. Siete días para comunicar, cuarenta para el pago mínimo, tres meses para la mora. Sin fechas ciertas, no hay plazos que contar.
  2. Lo que no consta, no ocurrió. Una llamada de teléfono sin registro es una conversación que sólo recuerda una de las partes.
  3. El estado del daño cambia. La cronología explica por qué lo que se ve hoy no es lo que había el primer día, y quién hizo qué en medio.

Los relojes que corren a la vez

En un siniestro no hay un plazo: hay varios, y empiezan en momentos distintos. Merece la pena tenerlos claros antes de discutir con nadie.

Plazos de la Ley 50/1980 que dependen de una fecha
PlazoDesde cuándoQué dice la ley
7 díasDesde que se conoce el siniestro Comunicarlo al asegurador, salvo que la póliza fije un plazo mayor (art. 16).
5 díasDesde la notificación del siniestro Comunicar por escrito la relación de objetos existentes, salvados y la estimación de daños (art. 38).
40 díasDesde la declaración del siniestro El asegurador debe pagar el importe mínimo que pueda deber según las circunstancias que conozca (art. 18).
3 mesesDesde el siniestro Si no ha cumplido su prestación, el asegurador incurre en mora, con el interés del art. 20.
8 díasDesde que la otra parte comunica su perito Designar el propio. No hacerlo equivale a aceptar el dictamen contrario (art. 38).
2 añosDesde el siniestro, sin indemnizar El interés de demora no puede ser inferior al 20 {'eco': 'https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2004-5290', 'dgsfp': 'https://dgsfp.mineco.gob.es/es/Consumidor/Reclamaciones/Paginas/InformacionProcedimiento.aspx', 'ecc': 'https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2012-14363', 'foto_secado': '
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'}nual (art. 20).

Matiz importante El artículo 20 fija además cuándo empieza a contar el interés: por regla general desde la fecha del siniestro, pero si el tomador no comunicó en plazo, desde la fecha de la comunicación. Otra razón para que la primera fecha del expediente sea sólida.

Qué se anota

Una cronología útil es aburrida y completa. Cada entrada lleva cinco datos: fecha y hora, qué ocurrió, quién intervino, por qué medio y qué prueba queda. Si falta el último, la entrada es un recuerdo.

  • Detección. Cuándo se vio el daño por primera vez y quién lo vio. No cuándo empezó —eso rara vez se sabe—, sino cuándo se detectó.
  • Medidas urgentes. Cortar el agua, achicar, retirar bienes, apuntalar. Hora y motivo. Son los gastos de salvamento del artículo 17.
  • Comunicación del siniestro. Fecha, hora, canal y número de parte o expediente.
  • Comunicaciones a terceros. Vecino, comunidad, administrador. Con acuse si es posible.
  • Visitas. Perito, reparador, técnico: quién vino, cuándo, cuánto estuvo y qué dijo.
  • Reparaciones. Provisionales y definitivas, con sus facturas.
  • Cambios en el daño. Aparición de una mancha nueva, avance de la existente.
  • Ofertas y respuestas. Cualquier cifra o negativa, con su fecha.
Lamas de parquet levantadas junto a equipos de deshumidificación y secado conectados en la sala
Fotografía de archivo Equipos de secado trabajando sobre el suelo dañado. Las actuaciones también se fotografían y se fechan: forman parte de la cronología del expediente y explican por qué el estado de hoy ya no es el del primer día. Raimond Spekking · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO

Un ejemplo de las primeras cuarenta y ocho horas

La tabla que sigue es un ejemplo inventado a modo de modelo: no es un caso real ni un expediente de nadie, y sirve sólo para enseñar la forma que conviene darle a las entradas. No hace falta que sea elegante. Hace falta que esté.

Ejemplo ficticio de las primeras entradas de una cronología
Fecha y horaHechoQuiénPrueba
Lunes 07:40Se detecta mancha húmeda en el techo del dormitorio, unos 40 × 60 cmPropietarioFotos 01–06, metadatos con hora
Lunes 07:55Se retira el armario adosado y se protege el colchón con plásticoPropietarioFotos 07–09, antes y después
Lunes 08:20Aviso al vecino del piso superior; no respondePropietarioMensaje enviado, con hora
Lunes 09:05Comunicación del siniestro a la aseguradoraPropietarioExpediente n.º …, correo de confirmación
Lunes 11:30Aviso por escrito al administrador de la comunidadPropietarioCorreo con acuse
Lunes 19:00La mancha ha crecido hasta unos 60 × 90 cmPropietarioFotos 10–12 desde el mismo punto
Martes 10:15Visita del vecino: confirma que no hay agua visible en su sueloVecinoCorreo de resumen enviado esa tarde
Miércoles 12:00Visita del perito; toma fotografías y mide humedadPeritoNombre y empresa anotados; fotos propias 13–18

Fíjate en dos detalles. El primero es que la entrada del lunes a las 19:00 —«la mancha ha crecido»— vale tanto como la de la mañana: la evolución es un hecho, y sin registrarla se pierde. El segundo es la del martes: una conversación se convierte en documento en cuanto alguien la resume por escrito el mismo día.

Cómo dejar constancia sin complicarse

No hace falta un burofax para cada cosa, pero sí que cada paso deje un rastro con fecha:

  • Correo electrónico para casi todo. Es la forma más barata de fechar algo y conservarlo.
  • Confirmar por escrito lo hablado por teléfono. Un correo de tres líneas —«según hemos hablado hoy a las 11:20 con X, quedamos en…»— convierte una llamada en un documento.
  • Guardar el número de expediente y usarlo en el asunto de todo lo que envíes.
  • Burofax o comunicación fehaciente cuando haya que acreditar sin discusión una fecha: una reclamación formal, un requerimiento, el inicio del procedimiento pericial.
  • Un solo archivo con la cronología, actualizado el mismo día. Reconstruirla tres meses después ya no es una cronología: es una versión.

Si hay que reclamar

La reclamación formal tiene un orden que no se puede invertir. Primero, el servicio de atención a la clientela de la propia entidad; sólo después, el Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, que no admite el expediente si no se acredita el paso previo.

Lo que esa cronología tuya tiene que poder demostrar es la fecha de presentación ante el servicio de atención a la clientela y su acuse de recibo, porque es la fecha desde la que se cuenta todo lo demás. Los plazos concretos, los cuatro tipos de negativa y el procedimiento pericial están desarrollados en si la aseguradora rechaza el siniestro o valora a la baja.

La resolución del Servicio de Reclamaciones no es una sentencia ni obliga a la entidad. Es un informe motivado, y la vía judicial sigue abierta. Pero para llegar a cualquiera de las dos hace falta exactamente lo mismo: fechas ciertas y documentos.

Cuando hay más de una parte implicada

En un edificio de vecinos, un mismo daño suele abrir tres conversaciones a la vez: con tu aseguradora, con la del vecino o la de la comunidad, y con la propia comunidad. Se parecen, pero no son la misma, y conviene que cada una tenga su hilo.

  • Comunica a todas las partes desde el principio, aunque todavía no sepas de dónde viene el agua. Comunicar no es acusar: es poner en conocimiento un hecho.
  • No atribuyas el origen por escrito mientras no esté acreditado. «Mancha en el techo del dormitorio, bajo la vertical del baño del 4.º B» es un hecho. «Fuga del 4.º B» es una conclusión que puede resultar falsa y que quedará escrita.
  • Anota los rechazos. Si alguien se niega a dar acceso, a revisar o a responder, esa negativa con su fecha forma parte del expediente.
  • No dupliques ni contradigas. Si dos aseguradoras piden lo mismo, envía lo mismo. Dos versiones distintas del mismo hecho es el peor documento posible.

El reparto de responsabilidad entre propietario y comunidad tiene sus propias reglas y depende de si el origen está en un elemento común o privativo. Eso se trata en elementos comunes y privativos y en filtraciones entre viviendas.

Qué conservar cuando el expediente se cierra

Cerrado no es lo mismo que olvidado. Un daño por agua puede reaparecer una temporada después, y entonces la pregunta será si es el mismo o uno nuevo. Merece la pena archivar en un solo sitio, y durante unos años:

  • La cronología completa y las fotografías originales sin editar.
  • El inventario enviado y la valoración recibida.
  • Los informes periciales, si los hubo.
  • Las facturas de reparación, incluidas las de urgencia.
  • El documento de liquidación o finiquito, con su fecha.
  • Las fotografías del estado final, una vez reparado, desde los mismos puntos que las primeras. Son la línea base del próximo episodio.
Errores que salen caros
  • Dejar pasar el plazo de comunicación sin motivo acreditable. El artículo 16 permite al asegurador reclamar los daños que le cause la falta de declaración, salvo que haya conocido el siniestro por otro medio.
  • No conservar las facturas de las medidas urgentes. Son gastos de salvamento del artículo 17 y se justifican aparte del daño.
  • Aceptar verbalmente una cifra. Si no está por escrito, no existe; y si se acepta sin leer, puede cerrar el expediente.
  • Mezclar la cronología con la opinión. La línea de tiempo registra hechos y fechas. Las valoraciones van en otro documento.