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TESTIGO Diagnóstico y expediente de daños en vivienda
Guía 10 · Comunidades

Elementos comunes y privativos: qué recopilar antes de comunicar una incidencia

Qué es común y qué es privativo no lo decide el sentido común: lo decide el título constitutivo de tu edificio, y dos edificios idénticos pueden clasificar la misma terraza de forma distinta. Esta guía explica qué documentos hay que tener delante, dónde suelen estar las discusiones y cómo plantear una incidencia para que se atienda.

Redacción documental de TESTIGO Publicado 06/09/2026 Actualizado 06/09/2026 Rev. 01

Muro exterior con una bajante y una mancha oscura que desciende desde ella, con revoco desprendido y sales blancas en la base
Fotografía ilustrativa Muro exterior junto a una bajante: mancha descendente, revoco desprendido y sales blancas en la base. La fuente documenta el daño por agua, no por dónde entra. Es el tipo de toma que hay que hacer cuando se sospecha una filtración, porque la vertical del daño vista desde fuera suele decir más que cualquier descripción del interior. Acabashi · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO
Antes de escribir a nadie
  1. La respuesta está en el título constitutivo, no en el sentido común. Dos edificios idénticos pueden tener la misma terraza clasificada de manera distinta.
  2. Común no significa siempre «lo paga la comunidad». Un elemento común de uso privativo puede repartir la conservación de otra forma.
  3. Lo que decide es dónde está el origen, no dónde está el daño. Y eso hay que acreditarlo antes de reclamar nada.

Qué documentos hay que tener delante

Esto es lo que separa una comunicación que se atiende de una que genera tres meses de correos sin avanzar. Antes de escribir, conviene reunir cuatro documentos:

  • El título constitutivo de la propiedad horizontal. Describe el inmueble, cada piso y su cuota, y es donde se define qué pertenece a quién. Se pide al administrador o se obtiene en el Registro de la Propiedad.
  • Los estatutos, si los hay, y el reglamento de régimen interior. Pueden asignar el uso o la conservación de elementos concretos de forma distinta a la regla general.
  • Las actas de las juntas de los últimos años. Muchas veces el problema ya se trató, o hay un acuerdo de obra pendiente que cambia toda la conversación.
  • La póliza de la comunidad y la tuya. Saber qué cubre cada una evita reclamar en el sitio equivocado.

Por qué el título constitutivo manda La Ley 49/1960 establece que cada piso comprende el derecho singular y exclusivo sobre un espacio delimitado con sus instalaciones privativas, y la copropiedad sobre los elementos comunes, y que el título describe el inmueble y asigna a cada piso su cuota de participación (artículos 3 y 5). Es decir: la clasificación concreta de tu edificio está escrita en un documento concreto, y no se deduce.

Muro exterior con una bajante y una mancha oscura que desciende desde ella, con revoco desprendido y sales blancas en la base
Fotografía ilustrativa Muro exterior junto a una bajante: mancha descendente, revoco desprendido y sales blancas en la base. La fuente documenta el daño por agua, no por dónde entra. Es el tipo de toma que hay que hacer cuando se sospecha una filtración, porque la vertical del daño vista desde fuera suele decir más que cualquier descripción del interior. Acabashi · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO

La zona gris: dónde suelen estar las discusiones

Hay elementos cuya naturaleza casi nadie discute —la estructura, la cubierta general, la fachada, el portal, la escalera— y otros donde empiezan los problemas. Estos son los que más conviene comprobar en el título antes de opinar:

Elementos que conviene comprobar caso por caso
ElementoPor qué se discuteQué comprobar
Terraza o cubierta de uso privativo El uso es de un propietario, pero la cubierta protege a todo el edificio Cómo la describe el título y qué dicen los estatutos sobre su conservación
Bajantes y montantes Atraviesan viviendas privativas siendo instalación general Dónde está el punto de conexión con lo privativo, que suele ser la frontera
Patinillos y registros Están dentro de una vivienda pero sirven a varias Si el título los describe como comunes y quién tiene la llave
Ventanas y carpinterías exteriores Uso privativo, imagen y estanqueidad de fachada Si el título o los estatutos regulan su sustitución y su mantenimiento
Balcones y voladizos El pavimento es de uso privativo; el elemento resistente y el frente, del edificio Qué parte concreta está dañada: no es lo mismo el suelo que el canto
Instalación eléctrica y de agua Hay tramo general y tramo privativo Dónde está el contador o la derivación individual
Suelos y forjados entre viviendas El forjado es estructura común; el pavimento y el falso techo, privativos Si el daño está en el elemento resistente o en el acabado

Esta tabla no dice cómo se clasifica cada cosa en tu edificio: dice dónde mirar. La respuesta está en tu título constitutivo y, si hay desacuerdo, en la interpretación jurídica de ese documento.

Qué obligaciones fija la ley

Dos artículos concentran casi todo lo que hace falta saber para plantear una incidencia.

El artículo 10.1 obliga a la comunidad a realizar las obras necesarias para el sostenimiento y conservación del inmueble y de sus servicios, de modo que reúna las condiciones estructurales, de estanqueidad, habitabilidad, accesibilidad y seguridad, sin necesidad de acuerdo previo de la junta. Es una obligación legal, no una decisión discrecional que haya que someter a votación.

El artículo 9.1 obliga a cada propietario a respetar las instalaciones generales, a mantener en buen estado de conservación su propio piso resarciendo los daños que ocasione por su descuido, a consentir en su vivienda las reparaciones que exija el servicio del inmueble y a permitir la entrada necesaria para ello. También le obliga a comunicar a la comunidad un domicilio para notificaciones, que es una formalidad que sólo importa el día que importa mucho.

Cómo se plantea la incidencia

  1. Documenta el daño primero. Fotografías en las tres escalas, fechas y, si procede, registro de seguimiento. Una comunicación con documentación se atiende de otra manera.
  2. Describe hechos, no responsabilidades. «Mancha activa en el techo del dormitorio, bajo la vertical del patinillo del rellano» es un hecho comprobable. «La comunidad tiene una bajante rota» es una conclusión que quizá no puedas sostener.
  3. Pide algo concreto. Una revisión de un elemento identificado, en un plazo razonable, con respuesta por escrito. Una queja genérica no genera obligación de nada.
  4. Dirígete a quien corresponde. Administrador o presidente, por un medio que deje constancia. Si no hay respuesta, la solicitud de inclusión en el orden del día de la próxima junta es el paso natural.
  5. Guarda todo. Envíos, acuses, respuestas, actas. El expediente lo construyes tú.
Lo que suele salir mal
  • Reclamar a la comunidad un daño de origen privativo o al revés. Sin origen acreditado, la reclamación se devuelve y se pierden meses.
  • Contratar la reparación por tu cuenta y pasar la factura. Salvo casos tasados, no genera automáticamente derecho al reintegro, y además elimina la prueba.
  • Confiar en acuerdos verbales en el rellano. Lo que no está en un acta o en un correo no existe cuando cambia el presidente.
  • Dejar que el daño avance «hasta que se decida». Los plazos de tu póliza corren igual, y agravar el daño por inacción puede tener consecuencias.

Qué pedir al administrador, y cómo

Un administrador atiende antes una petición concreta que una queja. Estas son las solicitudes que suelen tener sentido, y conviene hacerlas por escrito y numeradas:

  • Copia del título constitutivo y de los estatutos. Es información que te corresponde como propietario y es la base de toda la conversación.
  • Copia del acta donde se trató un asunto anterior relacionado, si lo hubo.
  • Datos de la póliza de la comunidad: entidad, número y coberturas relevantes, para saber si procede abrir parte y por qué vía.
  • Si el edificio ha pasado alguna inspección técnica o informe de evaluación, su copia. Muchos municipios y comunidades autónomas los exigen a partir de cierta antigüedad, y suelen contener justo la información sobre estanqueidad y conservación que estás discutiendo.
  • Una revisión concreta del elemento que sospechas, con plazo y respuesta escrita.

Si no hay respuesta en un plazo razonable, la vía natural es solicitar por escrito la inclusión del asunto en el orden del día de la próxima junta. Eso obliga a que se trate y a que conste en acta, tanto si se aprueba algo como si no.

Qué recopilar antes de la junta

Si el asunto llega a una junta, lo que decide el resultado es la carpeta, no el discurso:

  • Croquis o plano con el elemento afectado señalado.
  • Serie fotográfica fechada, ordenada de general a detalle.
  • Registro de seguimiento, si el daño evoluciona.
  • Copia del artículo del título constitutivo o de los estatutos que corresponda.
  • Cronología de comunicaciones y respuestas.
  • Presupuestos, si los has pedido, indicando que son orientativos.
  • Una petición redactada en términos concretos, para que pueda votarse tal cual.