Saltar al contenido
TESTIGO Diagnóstico y expediente de daños en vivienda
Guía 07 · Grietas

Cómo observar una grieta: trayectoria, anchura, evolución y señales de urgencia

Una fisura no se juzga por lo fea que es, sino por su trayectoria, por lo que la acompaña y, sobre todo, por si se mueve. Esta guía explica qué observar antes de medir, cómo medir para que la medida sirva de algo, qué testigos existen y qué señales significan que el seguimiento ha dejado de ser lo urgente.

Redacción documental de TESTIGO Publicado 06/09/2026 Actualizado 06/09/2026 Rev. 01

Grieta ancha y de trayectoria irregular en un muro interior, con un testigo de escala y una banda de yeso atravesándola
Fotografía de archivo Grieta de trayectoria irregular en un muro interior, con dos testigos instalados: una galga graduada y una banda rígida que se rompería si el muro siguiera moviéndose. Lo que se documenta aquí no es la anchura de un día, sino el montaje que permitirá compararla dentro de tres meses. Joe Mabel · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO
Lo que decide el caso
  1. Si se mueve. Una fisura parada durante años y otra que crece cada mes son cosas distintas, y la fotografía de hoy no las separa. Sólo la serie lo hace.
  2. Por dónde va. La trayectoria dice más que la anchura: no es lo mismo una fisura que sigue las juntas de una fábrica que una que corta las piezas.
  3. Qué la acompaña. Puertas que rozan, suelos que se descuadran, tabiques despegados del techo. Una fisura sola es un dato; una fisura con síntomas alrededor es otra conversación.

Fisura, grieta y lo que hay debajo

En el lenguaje corriente todo son grietas. En la práctica conviene distinguir tres cosas porque tienen orígenes distintos.

  • Una fisura afecta al acabado: pintura, enlucido, guarnecido. No cruza el material de fondo.
  • Una grieta atraviesa el elemento, y se nota porque tiene profundidad y a veces se ve por las dos caras del tabique.
  • Una rotura o desplazamiento implica que las dos partes ya no están en el mismo plano: hay resalte, cizalla o desprendimiento.

Una advertencia desde el principio TESTIGO no clasifica la gravedad de un daño estructural y no publica tablas de anchuras con categorías de riesgo. Existen clasificaciones profesionales y se aplican con criterio y contexto; usarlas en casa, con una galga y sin conocer la estructura, produce falsa tranquilidad o alarma injustificada por igual. Lo que sí puede hacerse en casa es observar bien y documentar, que es de lo que trata esta guía.

Lo que se observa antes de medir

La trayectoria

Dibújala. Un croquis a mano del paño con la fisura marcada, y con las puertas, ventanas y encuentros señalados, vale más que diez fotografías sueltas. Interesa saber si es vertical, horizontal, inclinada o escalonada; si arranca de la esquina de un hueco; si continúa en la cara opuesta del mismo muro; si sigue las juntas de la fábrica o corta las piezas.

La posición en el edificio

No es igual una fisura en un tabique interior de distribución que una en un muro de carga, en un pilar o en el encuentro de la fachada con el forjado. Si no sabes qué es cada cosa, no lo supongas: descríbelo y fotografíalo. La duda también es información.

Lo que la acompaña

Estas señales cambian por completo la lectura, y son las que hay que buscar activamente:

  • Puertas o ventanas que empiezan a rozar o dejan de cerrar.
  • Rodapiés separados de la pared, o tabiques despegados del techo.
  • Suelos que se hunden, se abomban o suenan a hueco.
  • Fisuras nuevas que aparecen a la vez en varios sitios.
  • Material desprendido, o labios de la fisura que ya no están en el mismo plano.
  • Humedad coincidente con la fisura, que puede ser causa o consecuencia.
Grieta ancha y de trayectoria irregular en un muro interior, con un testigo de escala y una banda de yeso atravesándola
Fotografía de archivo Grieta de trayectoria irregular en un muro interior, con dos testigos instalados: una galga graduada y una banda rígida que se rompería si el muro siguiera moviéndose. Lo que se documenta aquí no es la anchura de un día, sino el montaje que permitirá compararla dentro de tres meses. Joe Mabel · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 · Ficha de origen · Recortada y ajustada por TESTIGO

Cómo medir la anchura

Una galga de fisuras cuesta unos pocos euros y es el instrumento adecuado: una tarjeta graduada que se apoya perpendicular a la fisura y se lee directamente. Un calibre también sirve. Una regla de colegio, no: por debajo del milímetro no resuelve.

  1. Elige un punto y márcalo. Dos marcas discretas a lápiz, una a cada lado, o una pegatina pequeña. Siempre se medirá ahí.
  2. Mide perpendicular a la fisura, no en diagonal.
  3. Mide en el mismo punto, con el mismo instrumento y a la misma hora del día.
  4. Anota la temperatura y si ha llovido. Una fisura puede abrir y cerrar varias décimas con el ciclo térmico sin que nada esté fallando.
  5. Fotografía la galga apoyada, con la lectura legible y el punto reconocible.

Los testigos: qué hacen y qué no

Un testigo es un dispositivo que registra el movimiento entre los dos labios. Hay tres familias de uso doméstico y sirven para cosas distintas.

Tipos de testigo
TipoQué esQué informaLímite
Rígido Una banda de yeso o mortero de unos 20 cm a caballo sobre la fisura Si se parte, ha habido movimiento Dice que se movió, no cuánto ni cuándo. Y puede partirse por un golpe.
Galga graduada Dos placas superpuestas con retícula y nonio, atornilladas o pegadas a ambos lados Cuánto se ha desplazado, en dos direcciones, con lectura directa Hay que ir a leerla y anotarla: no registra sola.
Marcas de referencia Dos puntos fijos a cada lado, medidos con calibre La distancia entre ellos a lo largo del tiempo Exige método y un calibre; muy sensible a cómo se apoye.

Sea cual sea, hay dos reglas que no cambian: se instala con fecha visible —escrita al lado, a lápiz— y se fotografía el día que se pone. Un testigo sin fecha de instalación no prueba nada, porque no se sabe desde cuándo lleva ahí.

Cuánto hay que esperar

Lo suficiente para atravesar un ciclo. Los movimientos de origen térmico se repiten con las estaciones, y los de humedad del terreno, con los periodos de lluvia y sequía. Una serie de tres meses en la misma estación puede no ver nada de lo que ocurre en seis.

Como pauta razonable: una lectura en el momento de instalar, otra a los quince días —para detectar movimientos rápidos—, y después una al mes durante al menos seis meses, cubriendo un cambio de estación. Si en algún momento el salto entre dos lecturas consecutivas es grande, o aparece cualquiera de las señales de alarma, la serie deja de ser lo prioritario.

Señales que no admiten esperar seis meses

Llama a un técnico hoy
  • La fisura crece de forma perceptible en días, no en meses.
  • Los labios han dejado de estar en el mismo plano: hay resalte o cizalla.
  • Aparecen desprendimientos de material, o el revestimiento suena a hueco al golpearlo.
  • Hay fisuras nuevas simultáneas en varios puntos del edificio.
  • Se ven deformaciones: un forjado que cede, un dintel que baja, un tabique que se pandea.
  • La fisura afecta a un pilar, a una viga o a un muro de carga.
  • Coincide con obras en el edificio, en un solar contiguo, o con una fuga de agua bajo la cimentación.
  • Puertas y ventanas dejan de cerrar en poco tiempo.

El marco normativo de la seguridad estructural en España es el Documento Básico SE del Código Técnico de la Edificación, y su aplicación corresponde a técnico competente. Esta guía no lo sustituye ni lo interpreta: se limita a decir cuándo hay que llamarlo.

Lo que no hay que hacer con una fisura

  • Taparla antes de observarla. Es la reacción más común y la que borra la información. Una fisura sellada sigue moviéndose por debajo; lo único que desaparece es la posibilidad de medirla.
  • Rellenarla con silicona. Además de impedir la lectura, un material elástico disimula el movimiento durante meses y luego se rompe de golpe, sin que nadie sepa cuándo empezó.
  • Pintarla y esperar. La pintura se agrieta otra vez, pero la nueva fisura ya no se puede comparar con la anterior porque el punto de referencia se perdió.
  • Medir un día y sacar conclusiones. Una anchura aislada no dice si el elemento está quieto o en movimiento, que es la única pregunta que importa.
  • Compararla con fotos de internet. Dos fisuras de aspecto idéntico pueden tener orígenes opuestos según dónde estén y qué las acompañe.
  • Aceptar un diagnóstico de quien viene a vender la reparación sin que nadie haya mirado la estructura. Es el mismo problema que con las humedades: el que sólo tiene un martillo ve clavos en todas partes.

Si hay que tapar por estética o por confort antes de tener la serie, al menos se deja un testigo instalado y fotografiado, y se anota la fecha en que se selló.

Cómo se documenta

Una fisura bien documentada tiene, desde el primer día, cinco cosas: croquis del paño, fotografía general de la estancia, fotografía media del paño completo, detalle con galga apoyada y fecha anotada. A partir de ahí sólo hay que repetir el detalle y la lectura en las fechas previstas, siempre desde el mismo punto.

Si el caso puede acabar en una comunicación a la comunidad o en un parte, el orden de las fotografías es el mismo que en cualquier otro daño y está explicado en la guía de qué fotografías necesita un seguro. Para llevar la serie de lecturas está el registro de seguimiento.