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TESTIGO Diagnóstico y expediente de daños en vivienda
Guía 06 · Humedades

Cómo usar e interpretar un higrómetro y un medidor doméstico de humedad

Un higrómetro mide el aire y un medidor de humedad mide el material: son dos aparatos distintos y confundirlos explica buena parte de los diagnósticos caseros equivocados. Esta guía explica qué mide cada uno, dónde colocarlo, por qué en obra el número no es un porcentaje y cómo cruzar las dos lecturas para que digan algo.

Redacción documental de TESTIGO Publicado 06/09/2026 Actualizado 06/09/2026 Rev. 01

Medidor de humedad con pantalla digital apoyado sobre el alféizar húmedo de una ventana, con las sondas clavadas en la madera
Fotografía de archivo Medidor de humedad de material sobre un alféizar de madera dañado. La fuente atribuye el daño a condensación persistente sobre el vidrio, que escurre y moja la madera. Un aparato doméstico da un número; lo que decide el caso es dónde se toma la lectura y con qué se compara. HansESchmidt · Wikimedia Commons · CC0 1.0 · Ficha de origen
Lo primero que hay que entender
  1. Son dos aparatos distintos. Un higrómetro mide el aire. Un medidor de humedad de material mide el muro. Confundirlos es la causa de la mitad de los diagnósticos caseros equivocados.
  2. El número no significa nada solo. Significa comparado: con otra zona, con otro día, o con el mismo punto la semana pasada.
  3. En obra no vale el porcentaje del medidor de agujas. Su escala está pensada para madera. En yeso o ladrillo indica más y menos, no cuánto.

El higrómetro: qué mide y qué no

Un termohigrómetro doméstico da dos cifras: temperatura y humedad relativa del aire. Con esas dos se calcula todo lo demás —humedad absoluta, punto de rocío, umbral de moho— y por eso es el aparato más útil que se puede tener en casa por menos de veinte euros.

Lo que no da es cuánta agua tiene la pared. Un higrómetro apoyado contra un paramento sigue midiendo el aire que lo rodea, no el material.

Cómo colocarlo para que la lectura signifique algo

  • A media altura, entre 1,2 y 1,6 m del suelo, que es donde se está.
  • Lejos de radiadores, de la salida del aire acondicionado, de ventanas y de la puerta.
  • No pegado a un muro de fachada: ahí mide un microclima, no la habitación.
  • Al aire, no dentro de un mueble ni tapado.
  • Déjalo estabilizar. Media hora como mínimo si acaba de cambiar de sitio; más si viene de otra temperatura.

Los sensores capacitivos que llevan estos aparatos derivan con el tiempo y con la suciedad. Si tienes dos, ponlos juntos un día: si difieren tres o cuatro puntos, ya sabes qué incertidumbre estás manejando. No hay que asustarse por eso —para comparar sirve igual— pero sí conviene saberlo antes de discutir con nadie por dos puntos de humedad.

Medidor de humedad con pantalla digital apoyado sobre el alféizar húmedo de una ventana, con las sondas clavadas en la madera
Fotografía de archivo Medidor de humedad de material sobre un alféizar de madera dañado. La fuente atribuye el daño a condensación persistente sobre el vidrio, que escurre y moja la madera. Un aparato doméstico da un número; lo que decide el caso es dónde se toma la lectura y con qué se compara. HansESchmidt · Wikimedia Commons · CC0 1.0 · Ficha de origen

El medidor de humedad de material

Hay dos familias, y funcionan de manera distinta.

De agujas, o resistivo

Clava dos electrodos y mide la resistencia eléctrica entre ellos: cuanta más agua, mejor conduce. Es preciso en madera, porque la relación entre resistencia y contenido de agua está caracterizada para las maderas. En obra la relación cambia con el material, con su densidad y, sobre todo, con las sales disueltas, que conducen muchísimo. Deja marcas.

De contacto, o capacitivo

Apoya una superficie contra el paramento y mide cómo altera un campo eléctrico. No agujerea y explora unos centímetros por debajo de la superficie. Es cómodo para barrer un muro entero, pero le afectan las armaduras, las tuberías, las mallas y los cambios de material.

La consecuencia práctica En muros, ninguno de los dos da «el porcentaje de humedad del muro». Dan un índice comparativo. Sirven para localizar dónde hay más agua, no para certificar cuánta.

Cómo se usa un medidor para que aporte algo

La técnica que convierte un aparato barato en información útil se llama barrido comparativo, y consiste en no fiarse de ninguna lectura aislada.

  1. Elige una zona de referencia seca del mismo material y en el mismo paramento, lo más lejos posible del daño. Esa es tu cero.
  2. Recorre una cuadrícula. Marca puntos cada 30 o 50 cm, en filas horizontales a varias alturas, y anótalos todos, también los bajos.
  3. Anota cada lectura con su posición, no sólo el máximo. Un dibujo a mano del paramento con los números encima vale más que el número más alto.
  4. Repite el barrido a los quince días y al mes, con el mismo aparato y los mismos puntos. La serie es el dato.
  5. Fotografía el aparato con la lectura visible y, en el mismo encuadre, el punto del paramento donde estás midiendo.

Para llevar esa serie está el registro de seguimiento, que ordena las lecturas por fecha y describe la variación sin interpretarla.

Errores frecuentes

  • Medir sobre pintura plástica o alicatado con el capacitivo: la capa impermeable falsea la lectura.
  • Medir junto a una esquina metálica, una caja de mecanismo o una tubería. El capacitivo detecta el metal, no el agua.
  • Comparar lecturas de aparatos distintos. Cada modelo tiene su escala. La serie tiene que hacerse con el mismo aparato.
  • Medir en obra reciente. Un edificio nuevo o una reforma con yeso conservan agua de construcción durante meses; se puede confundir con capilaridad.
  • Tomar la escala de la madera como si fuera universal. Un 25 % en un tabique de yeso no es «25 % de humedad»: es un número alto en una escala que no le corresponde.
  • Sacar conclusiones de una sola visita. Sin comparación y sin serie, no hay diagnóstico.

Qué comprar y qué no hace falta

Para lo que esta sección propone hacer, el equipo doméstico razonable son tres aparatos, y ninguno es caro.

  • Un termohigrómetro. Es el imprescindible. Con temperatura y humedad relativa se calcula el resto.
  • Un termómetro de infrarrojos. El que da el dato que casi nadie tiene: la temperatura de la superficie fría. Apunta perpendicular, desde cerca, y ten en cuenta que mide una mancha circular tanto mayor cuanto más lejos estés.
  • Un medidor de humedad de material, capacitivo si sólo se va a tener uno, porque no agujerea.

Lo que no hace falta comprar es una cámara termográfica de bolsillo. Una termografía muestra diferencias de temperatura superficial, no humedad, y su lectura depende de la emisividad de cada material, de los reflejos y del salto térmico entre interior y exterior en el momento de la toma. En manos sin formación produce imágenes espectaculares y conclusiones equivocadas. En manos de un técnico, en cambio, es una herramienta excelente: ese es justo el momento de contratarlo.

Cómo registrar una campaña de medición

Una campaña son tres o cuatro visitas al mismo sitio separadas en el tiempo. Para que sirva hay que fijar antes lo que no puede cambiar entre visitas:

  1. Los puntos. Marcados en un croquis del paramento, numerados, siempre los mismos. Una pegatina discreta o una marca a lápiz evita discusiones.
  2. La hora. Siempre la misma franja. Una lectura de las ocho de la mañana no se compara con una de las seis de la tarde.
  3. El aparato. El mismo, con la misma pila. Cambiar de modelo a mitad de campaña invalida la serie.
  4. El contexto. Temperatura y humedad del aire en cada visita, y si ha llovido en los días previos.
  5. La fotografía. Del aparato con la lectura visible y del punto donde se mide, en el mismo encuadre.

Con eso, tres visitas dicen más que veinte lecturas sueltas de un mismo día.

Cómo se combinan las dos medidas

Es aquí donde los dos aparatos dejan de ser gadgets y empiezan a decir algo. Con el higrómetro sabes si las condiciones del aire favorecen la condensación; con el medidor de material, si el muro está mojado por dentro. Cruzarlos discrimina:

Cruce de las dos lecturas
AireMaterialHacia dónde orienta
Superficie por debajo del umbral de moho o del punto de rocío Índice alto sólo en superficie y en zonas frías Compatible con condensación superficial. Confirmar con el protocolo H-01.
Condiciones del aire normales Índice alto y sostenido, con un límite superior bastante horizontal Compatible con agua procedente del soporte. Falta separar capilaridad de filtración.
Condiciones del aire normales Índice alto en una mancha que crece tras la lluvia Compatible con filtración. La toma exterior en la vertical del daño manda.
CualquieraÍndice alto en una zona sin patrón, cerca de un baño o una cocina Hay que descartar fuga de instalación antes que nada, cerrando llaves y observando el contador.

Ninguna de estas filas es un diagnóstico: son hipótesis que estrechan el campo. El paso siguiente sigue siendo el mismo, el ensayo de la lámina, y después un técnico si el caso no se cierra.